Puente-viaducto de Requejo (Zamora). Gran obra de ingeniería de principios del s.XX

Si circulas por la ZA-321  te encontraras una maravilla de la ingeniería de principios del siglo XX. En cualquier de sus dos sentidos lo encuentras en bajada: el Puente de Requejo (de modo coloquial "Puente Pino" pues ese iba a ser su nombre original y en principio así se recogió en un Real Decreto) inaugurado el  día  15 de septiembre de 1914 encontrándose entre las localidades de Pino del Oro y Villapedrera.





La sorpresa inicial del viajero es encontrara semejante obra en ese lugar. Realmente nos encontramos en una zona poco industrializada y apartada. Eso haría entender que carece de justificación. Sin embargo era una obra que se llevaba reclamando más de 50 años antes de su realización. La necesidad era dar comunicación a Castilla y Galícia para intercambiar sus productos (así se relata en un periódico de la época). El Duero se había convertido en una barrera incómodo, casi infranqueable y no existía puente desde Zamora a Portugal que lo sobrepasara. 


Su nombre también nos llamó la atención: Requejo. Se debe a que su origen y proyecto se deben a las gestiones que durante mucho tiempo realizó el diputado por Cortes  de la zona D. Federico Requejo.




En su tiempo fue el mayor puente-viaducto de España con una  luz de su arco parabólico de 120 metros y una altura de 90. Su longitud de 190 y anchura de calzada de 5 metros más dos acerados de 75 cm.  Se proyectó por D. José Eugenio Rivera en 1897 y  sufrió pocas modificaciones del realizado por él mismo. El peso total fue de 540 toneladas. Lo realizó la empresa Duro Felguera y parece ser que fue "ruinoso" para ella. 





D. José Eugenio comentaba que la falta de presupuestos y de infraestructuras en toda España bien merecían invertir en ingenieros del Estado que costaban 10.000 pesetas al año pero que aportaban grandes y baratas soluciones como las que realizaron en los estudios del puente-viaducto de Requejo. En su análisis sobre las soluciones adoptadas critica a Eiffel pues sus arcos de gran flecha son viciosos y más caros que los arcos de pequeña flecha. Hablaba de que "los ingenieros habían sufrido una alucinación por el respeto a Eiffel"


Fue un ingeniero muy crítico con sus obras para intentar mejorar a todo el ramo y se quejaba amargamente que si todos reconocieran sus errores y fueran autocríticos se evitarían muchos derroches. Así decía sobre el que nos ocupa:


  1. Colocar un firme de piedra era una mala solución. Se preguntaba si no era una buena solución establecer firmes de hormigón recubierto de asfalto. Pues en 2013 la Junta de Castilla y León, dentro de otras reparaciones necesarias, sustituyó el firme de macadam (piedra machacada regada con asfalto) por una capa de hormigón esponjoso y ligero de unos 30 cms de espesor que ha reducido considerablemente su peso
  2. El puente-viaducto costó 499.000 pesetas. Mucho más caro de lo calculado en un inicio que fue de 384.000. Reconoce el error por calcular mal el precio de la tonelada de acero y por los grandes problemas de montaje que encarecerán en 100.000 pesetas más el proyecto.
  3. Se quejaba del desfase de tiempo entre proyecto y ejecución. Decía que  "Para un viaducto construido en abruptas laderas en miserable comarca, hubiera sido mejor unos tramos metálicos continuos sobre dos vigas metálicas"

El puente-viaducto fue armado desde las orillas debido a los problemas que existían de montar andamios. Las piezas se iban montando y así poco a poco se avanzaba e iban quedando las piezas volando.





Si os acercáis a verlo sorprende por "lo esbelto" e imponente arco del que podemos disfrutar. Y bien es verdad que verlo en ese entorno aumenta su belleza. Una preciosidad tanto para el viajero como para los expertos en la materia.


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